sábado, 9 de noviembre de 2013



Sobre la poesía de Hernán Schillagi





Luis Benítez




Polifacético, dotado para el trabajo en diversos géneros literarios –poesía, ensayo, novela, relato- como bien recomendaba el Dr. Johnson que debía ser un escritor, el argentino Hernán Schillagi ya ofrece una interesante trayectoria donde esos referidos géneros se alternan, indicio claro de su curiosidad intelectual y su comprobada capacidad para llevar adelante su diversificada obra. En lo específicamente poético de su trabajo, Schillagi acaba de lanzar su nuevo libro de poemas, titulado “Gallito Ciego”, bajo el sello editorial “Libros de la Piedra Infinita”, con sede en Mendoza, capital de la provincia argentina del mismo nombre.
Caracteriza a su poética una hondura que es el indudable fruto de amplias y continuadas lecturas, sin que la óptica culta ocupe el primer plano en su voz: más bien, “Gallito Ciego” nos habla de una decantación de varias influencias que alcanzaron en la pluma de nuestro autor a amalgamarse concienzudamente, para dar por resultado una voz propia, ya personal, ya suya, que lo proyecta como uno de los más interesantes poetas argentinos de la actualidad. El motivo de esta afirmación se funda en su capacidad para dirigirse al lector de modo directo, no entorpecido por el abuso de la imagen y la metáfora de mera función decorativa, sino encontrando los caminos adecuados para impactar en la sensibilidad al tiempo que sus versos hacen muy bien su trabajo en lo referente a comunicar un universo de ideas. Esta doble aptitud, por sí misma, ya destacarían a Schillagi como uno de los poetas actuales más completos, si no se agregara el valor de su actitud hacia las realidades diversas a las que permite acceder su poesía. Schillagi es un poeta inserto en el mundo contemporáneo, muy capaz, demostradamente capaz de dar cuenta de los conflictos de lo cotidiano y a la vez mostrar cuánta relación guardan con el acontecer social, cultural, político y universal. Poeta “de peso completo”, Hernán Schillagi sabe lidiar con esas sutiles líneas que relacionan lo íntimo con lo general, tal como supo hacerlo en su breve pero poderosa obra poética Raymond Carver.  Sin duda estamos frente a un autor de fuste y cuyo desarrollo y nuevos logros deben ser seguidos con atención.
Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. También ha organizado numerosos ciclos de performances poéticas junto al grupo El Desaguadero como Poesía Desafinada, Textos Colgados, Poemas Revelados y Herencia Poética, entre otros. Ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo (ciudadeseo.blogspot.com) y El Desaguadero (eldesaguaderorevista.blogspot.com), además colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. En 2007 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona (Ediciones Culturales de Mendoza, 2009). En 2011 publicó la edición digital de su primer libro de relatos breves, El dragón pregunta. Entre 2010 y comienzos de 2013 fue editada por entregas, en el blog Ciudadeseo, la novela De los Portones al Arco. También ese año vieron la luz el libro de ensayos La visión del anfibio (edición electrónica) y, en papel, Gallito ciego, selección de poemas 2007-2013 (Libros de Piedra Infinita).


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Dos poemas de Hernán Schillagi




lengua suelta


como una arcilla que cubre el recuerdo
para que la forma sea la esperada y no
la real así tocan tus manos un golpe
feroz que cicatriza para afuera y quiere
ser una disculpa del futuro
y del descuido

como una pastilla debajo de la lengua
para que el efecto llegue al torrente sanguíneo
con la velocidad de la luz así entra tu palabra
en mi cuerpo un rayo que avisa y hiere
al mismo tiempo en el mismo lugar
en el mismo silencio
y lo libera

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arqueólogo del café


escarba escarba el frasco de café
y se vuelve instantáneo el recuerdo
sin filtro la comparación con ese coronel retirado
a quien el correo le retenía las palabras
como una esperanza que se sabe analfabeta como
toda una correspondencia en blanco
que flota inmóvil en su río sin descendencia
porque clava la cuchara hasta el fondo
una herramienta de arqueología que excava excava
en el pedregal de los granos molidos
para que frente a sus ojos el vapor de la pava
provoque la apertura de un sobre vedado
la historia soterrada de un hombre
que niega para sí el derecho a sentir dolor
encontrarlo en la calle refugiarlo en la casa
de su cuerpo y darle un nombre
como si fuera un perro veterano
que perdió el olfato y sus huesos
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